martes, 27 de febrero de 2007

Ring, Ring... Alooooo....

Otra vez es muy temprano. No les voy a decir la hora.

No me gusta hablar por teléfono. No poder ver al interlocutor roba cierto encanto de las conversaciones. Hace un par de semanas tuve es conversación por teléfono de más de una hora muy sabrosa y fluida que uno no me la esperaba. Así, que el primer axióma no siempre se cumple.

En algún libro que citaba a Freud, decía que él odiaba el teléfono. Y sin poder referenciar textualmente, su argumento es que el teléfono es la manera de evitar la presencia y alejarse lo más lejos posible sin irse. No es lo mismo el teléfono de Freud, que los celulares de Nokia. Sin embargo, algo tiene de cierto. Cuantas veces nos sentimos cercanos a alguien o algo por el teléfono (igualmente por Internet, pero esta tiene una arista diferente que no deseo profundizar por ahora), mientras al final sabemos que no tenemos idea de lo que esta pasando por la mente de la persona al otro lado… no le vemos las expresiones. Las expresiones nos delatan.

Yo me declaro culpable de esto. También confieso que lo disfrute durante mucho tiempo, más de cuatro años. Con conocimiento de causa, puedo afirmar que ahora me niego a volver a jugarme la vida por el cobre. Sin embargo, les estoy hablando de situaciones diferentes. Voy ha hacer un recuento de algunas de mis experiencias que talvez sean ciertas.

1. Mantuve una relación por más de cuatro años donde el teléfono se convirtió en nuestro padrino. Todo pasaba por ahí.
1.1. Conclusión: Es un arma de doble filo, nos da voz, cierta presencia… pero al final no es tan real

2. En otra ocasión estuve del otro lado del teléfono, donde ví desde la cama como una relación se desarrollaba mientras yo terminaba la cena.
2 1. Conclusión: La realidad al otro lado del auricular no siempre se comparte

3. En una relación mas tecnológica, fui acribillado por mensajes de texto cuya redacción y fondo rayaban lo Kitsch (me quedo corto)
3.1. Conclusión: El mensaje de texto… no les puedo explicar los mensajes que yo recibía. Es más, de esta experiencia no puedo concluir nada… pero me reí muchísimo

4. Desde ese aloooo o aló o helloooooooo, se te puede cambiar la llamada completamente; al igual que el tono de voz
4.1. Conclusión: Como ahora casi todas las llamadas son a celulares, a veces juzgamos la llamada desde el principio, cuando realmente uno puede estar en el proceso de chocar con un repartidor de pizza al contestar…

5. Hay conversaciones que simplemente fluyen, sin agenda
5.1. Conclusión: Hay que disfrutarlas

6. Alguna vez hice muchos intentos para hablar con una persona, y nunca me contesto
6.1. Conclusión: Ninguna (digo más allá de la obvia)

7. En otra ocasión nada me gustaba más que llamar temprano para despertar a una persona espectacular
7.1. Conclusión: Hay ciertos matices y libertades que nos da el teléfono que son maravillosos, hay que encontrarles el gusto.

Todos tenemos nuestros gustos, e igualmente todos interactuamos con el teléfono a nuestra manera (en alguna ocasión les contaré alguna experiencia con el Chat… genial). El teléfono es también la vía más rápida a los malentendidos, e igual puede arreglar muchos de estos. Tómenselo como quieran, yo seguiré llamando, hablando y colgando… aunque no me guste.

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