martes, 4 de septiembre de 2007

Sobre el atún, en serio... salsa para atún

Voy a agregar algo de sabor (literalmente) al blog, y lo seguiré haciendo. Si, algo pretencioso de mi parte. Esta es la primera receta que documento, y también la primera que publico aquí. Empezó bastante mal la recetita, pero ya sale bastante bien. Tiene mucho de una amiga, que en ese momento no era amiga (en el mejor sentido) y empezó a comersé el atún (la materia prima) cruda. De ese tiempo a esta parte, le hemos sacado bastante, y la hemos comido bastante.

La receta es una salsa para acompañar atún crudo. Yo calculo que da como para un kilo de atún, tal vez más. Es mejor cortar el atún cuando esta un poco congelado, en pedacitos como de un centímetro y medio de ancho. Además a mi me gusta servirlo con aguacate. Aquí va la receta:

Ingredientes


4 ajos rayados (el olor a ajo se quita de las manos frotándose con algo de acero inoxidable)
1 pedacito de jengibre rayado (cantidad similar al ajo rayado) (es mejor rayarlo congelado)
3 cdas de ajonjolí (hay que tostarlo siempre, y para guardarlo es mejor congelarlo)
1 cda de Aceite de ajonjolí
1 1/2 tazas de salsa de soya
2 cdas de Vinagre de arroz
2 cdas de Mirim (Sake Endulzado)
2 cdas de Miel de abeja (esto le quita el salado a la salsa de soya siempre)
2 cdas de Salsa Terikake
Jugo de 1 limón
Ralladura de 1 limón

Procedimiento

Tostar ajonjolí en un sartén a fuego medio. (hasta que empiece a oler a ajonjolí claro)
En otro sartén freír el ajo y jengibre en el aceite de ajonjolí.
Agregar 3 cdas de salsa de soya y dejar q se evapore el líquido.
Agregar el ajonjolí tostado
Ir agregando cada uno de los ingredientes líquidos uno a uno (menos el resto de la salsa de soya) dejando que se evapore el líquido hasta que se haga una pasta
Agregar finalmente la ralladura de limón
Poner la pasta en una taza de medir el resto de la salsa de soya (fría) poco a poco revolviendo e incorporando

Ya después agregaré mas recetas...

lunes, 3 de septiembre de 2007

Regreso a volver

Anoche, una mano, la misma mano me empujó a tomar la pluma (o lo más cerca de pluma que tengo). me empujó a tomar la pluma. Gracias…

No estoy totalmente claro porque me retiré ya hace casi seis meses de este trajín, mas aun cuando realmente lo disfruto. La melancólica respuesta parece ser bastante alegre, me motiva más la tristeza que la alegría. Sin entrar en detalles si realmente estaba triste en otrora, voy a hacer un breve resumen… más bien muy breve, de que he aprendido en este semestre.

Me exilié en el exilio. Dejé Costa Rica por unos cuantos meses. Este exilio se llama Miami; realmente exilio para muchos. Muy cubano, y mucho son. No queda duda de que la pasé más que bien. Claro, aquí perdí mi curso Instituciones Políticas y Constitucionalidad, algo de compostura, y bastante razón. A mi partida, dejé una ilusión (que bien merecía o merece varios reglones) de las que no se deben dejar, y se entienden cuando se abordan desde la realidad de la ilusión, aun mejor cuando le agregamos la perspectiva de la distancia.

Aunque, como lo mencioné anteriormente, ya habrá otro escrito con detalles, me ha vuelto a tocar otra mujer que bien vale una misa (Elle “vaut bien une messe”, Henri IV).- La boda, no, ni en ficción - . Hoy la celebró en el más blanco luto, como la partida de mi mejor enemigo, como caerse de la luna… en luna llena. Resumo y sigo, tan increíble excepcional, tan cama, tan amiga, tan no debí, tan yo lo se.

En Miami conté 27,833 plantitas ornamentales, que hasta puede que no sean tantas (tampoco las conté yo completamente). Me comí todo lo que encontré, y después el postre y el café. Escribí, y escribí… y dije mucho. Pero, claro esta… no escribí aquí. Aprecié propiedades, que no tienen precio, que no se venden. Y al final me la pasé… mas bien, que bien.

Viaje al sur, encontré una amiga que no tenía a quien le había embargado mi amistad, por no ser y no estar. Volví aquí a un final, muy final, muy sazón, muy no hay. Regreso a Miami, y de ahí al Caribe, con historias que dan para después. Finalmente de regreso aquí, termino lo que tengo, me asusto, y me debato.

Después de tanta vuelta, y tanto avión… feliz de volver, y de conocer, y de saber cada vez más que no se lo que quiero.