lunes, 23 de agosto de 2010

martes, 4 de septiembre de 2007

Sobre el atún, en serio... salsa para atún

Voy a agregar algo de sabor (literalmente) al blog, y lo seguiré haciendo. Si, algo pretencioso de mi parte. Esta es la primera receta que documento, y también la primera que publico aquí. Empezó bastante mal la recetita, pero ya sale bastante bien. Tiene mucho de una amiga, que en ese momento no era amiga (en el mejor sentido) y empezó a comersé el atún (la materia prima) cruda. De ese tiempo a esta parte, le hemos sacado bastante, y la hemos comido bastante.

La receta es una salsa para acompañar atún crudo. Yo calculo que da como para un kilo de atún, tal vez más. Es mejor cortar el atún cuando esta un poco congelado, en pedacitos como de un centímetro y medio de ancho. Además a mi me gusta servirlo con aguacate. Aquí va la receta:

Ingredientes


4 ajos rayados (el olor a ajo se quita de las manos frotándose con algo de acero inoxidable)
1 pedacito de jengibre rayado (cantidad similar al ajo rayado) (es mejor rayarlo congelado)
3 cdas de ajonjolí (hay que tostarlo siempre, y para guardarlo es mejor congelarlo)
1 cda de Aceite de ajonjolí
1 1/2 tazas de salsa de soya
2 cdas de Vinagre de arroz
2 cdas de Mirim (Sake Endulzado)
2 cdas de Miel de abeja (esto le quita el salado a la salsa de soya siempre)
2 cdas de Salsa Terikake
Jugo de 1 limón
Ralladura de 1 limón

Procedimiento

Tostar ajonjolí en un sartén a fuego medio. (hasta que empiece a oler a ajonjolí claro)
En otro sartén freír el ajo y jengibre en el aceite de ajonjolí.
Agregar 3 cdas de salsa de soya y dejar q se evapore el líquido.
Agregar el ajonjolí tostado
Ir agregando cada uno de los ingredientes líquidos uno a uno (menos el resto de la salsa de soya) dejando que se evapore el líquido hasta que se haga una pasta
Agregar finalmente la ralladura de limón
Poner la pasta en una taza de medir el resto de la salsa de soya (fría) poco a poco revolviendo e incorporando

Ya después agregaré mas recetas...

lunes, 3 de septiembre de 2007

Regreso a volver

Anoche, una mano, la misma mano me empujó a tomar la pluma (o lo más cerca de pluma que tengo). me empujó a tomar la pluma. Gracias…

No estoy totalmente claro porque me retiré ya hace casi seis meses de este trajín, mas aun cuando realmente lo disfruto. La melancólica respuesta parece ser bastante alegre, me motiva más la tristeza que la alegría. Sin entrar en detalles si realmente estaba triste en otrora, voy a hacer un breve resumen… más bien muy breve, de que he aprendido en este semestre.

Me exilié en el exilio. Dejé Costa Rica por unos cuantos meses. Este exilio se llama Miami; realmente exilio para muchos. Muy cubano, y mucho son. No queda duda de que la pasé más que bien. Claro, aquí perdí mi curso Instituciones Políticas y Constitucionalidad, algo de compostura, y bastante razón. A mi partida, dejé una ilusión (que bien merecía o merece varios reglones) de las que no se deben dejar, y se entienden cuando se abordan desde la realidad de la ilusión, aun mejor cuando le agregamos la perspectiva de la distancia.

Aunque, como lo mencioné anteriormente, ya habrá otro escrito con detalles, me ha vuelto a tocar otra mujer que bien vale una misa (Elle “vaut bien une messe”, Henri IV).- La boda, no, ni en ficción - . Hoy la celebró en el más blanco luto, como la partida de mi mejor enemigo, como caerse de la luna… en luna llena. Resumo y sigo, tan increíble excepcional, tan cama, tan amiga, tan no debí, tan yo lo se.

En Miami conté 27,833 plantitas ornamentales, que hasta puede que no sean tantas (tampoco las conté yo completamente). Me comí todo lo que encontré, y después el postre y el café. Escribí, y escribí… y dije mucho. Pero, claro esta… no escribí aquí. Aprecié propiedades, que no tienen precio, que no se venden. Y al final me la pasé… mas bien, que bien.

Viaje al sur, encontré una amiga que no tenía a quien le había embargado mi amistad, por no ser y no estar. Volví aquí a un final, muy final, muy sazón, muy no hay. Regreso a Miami, y de ahí al Caribe, con historias que dan para después. Finalmente de regreso aquí, termino lo que tengo, me asusto, y me debato.

Después de tanta vuelta, y tanto avión… feliz de volver, y de conocer, y de saber cada vez más que no se lo que quiero.

martes, 27 de febrero de 2007

Ring, Ring... Alooooo....

Otra vez es muy temprano. No les voy a decir la hora.

No me gusta hablar por teléfono. No poder ver al interlocutor roba cierto encanto de las conversaciones. Hace un par de semanas tuve es conversación por teléfono de más de una hora muy sabrosa y fluida que uno no me la esperaba. Así, que el primer axióma no siempre se cumple.

En algún libro que citaba a Freud, decía que él odiaba el teléfono. Y sin poder referenciar textualmente, su argumento es que el teléfono es la manera de evitar la presencia y alejarse lo más lejos posible sin irse. No es lo mismo el teléfono de Freud, que los celulares de Nokia. Sin embargo, algo tiene de cierto. Cuantas veces nos sentimos cercanos a alguien o algo por el teléfono (igualmente por Internet, pero esta tiene una arista diferente que no deseo profundizar por ahora), mientras al final sabemos que no tenemos idea de lo que esta pasando por la mente de la persona al otro lado… no le vemos las expresiones. Las expresiones nos delatan.

Yo me declaro culpable de esto. También confieso que lo disfrute durante mucho tiempo, más de cuatro años. Con conocimiento de causa, puedo afirmar que ahora me niego a volver a jugarme la vida por el cobre. Sin embargo, les estoy hablando de situaciones diferentes. Voy ha hacer un recuento de algunas de mis experiencias que talvez sean ciertas.

1. Mantuve una relación por más de cuatro años donde el teléfono se convirtió en nuestro padrino. Todo pasaba por ahí.
1.1. Conclusión: Es un arma de doble filo, nos da voz, cierta presencia… pero al final no es tan real

2. En otra ocasión estuve del otro lado del teléfono, donde ví desde la cama como una relación se desarrollaba mientras yo terminaba la cena.
2 1. Conclusión: La realidad al otro lado del auricular no siempre se comparte

3. En una relación mas tecnológica, fui acribillado por mensajes de texto cuya redacción y fondo rayaban lo Kitsch (me quedo corto)
3.1. Conclusión: El mensaje de texto… no les puedo explicar los mensajes que yo recibía. Es más, de esta experiencia no puedo concluir nada… pero me reí muchísimo

4. Desde ese aloooo o aló o helloooooooo, se te puede cambiar la llamada completamente; al igual que el tono de voz
4.1. Conclusión: Como ahora casi todas las llamadas son a celulares, a veces juzgamos la llamada desde el principio, cuando realmente uno puede estar en el proceso de chocar con un repartidor de pizza al contestar…

5. Hay conversaciones que simplemente fluyen, sin agenda
5.1. Conclusión: Hay que disfrutarlas

6. Alguna vez hice muchos intentos para hablar con una persona, y nunca me contesto
6.1. Conclusión: Ninguna (digo más allá de la obvia)

7. En otra ocasión nada me gustaba más que llamar temprano para despertar a una persona espectacular
7.1. Conclusión: Hay ciertos matices y libertades que nos da el teléfono que son maravillosos, hay que encontrarles el gusto.

Todos tenemos nuestros gustos, e igualmente todos interactuamos con el teléfono a nuestra manera (en alguna ocasión les contaré alguna experiencia con el Chat… genial). El teléfono es también la vía más rápida a los malentendidos, e igual puede arreglar muchos de estos. Tómenselo como quieran, yo seguiré llamando, hablando y colgando… aunque no me guste.

lunes, 19 de febrero de 2007

Paséle Guapetón... y así pasé por Migración

Paséle Guapetón, y así entre al aeropuerto Benito Juarez del D.F, recibido por la oficial de migración.

En estos días que me encuentro de viaje, voy a tratar de hace una reseña de algunas anécdotas.

Claramente no dormí, solo de pensar que no me iba a despertar. Al final me decidí despertar 20 minutos antes de mi cita con el despertador, solo para que el taxi se atrasara. Ahorita me estoy cayendo de sueño.

Malditas revistas, ya llevo como $30 en revistas… es un verdadero vicio. Y apenas estoy en el Aeropuerto del DF, y por ahí dejé una WallPaper* que me dejó tentado. Como dato curioso, en todo el aeropuerto de Panamá no se puede comprar una sola revista… si 35 gates, cuanto anteojo y chunche hay… menos revistas!!!!

Después de esperar como 45 minutos en el counter más ineficiente que tiene Hertz en todo el mundo, llego Arturo con un PT Cruiser Convertible blanco… “no, no… pues llevatelo, si, si, no ve que esa es nueva y yo solo le doy números, ellas no se dan cuenta de nada”. Así que salí en convertible del aeropuerto de Cancún

Al llegar al Club Med, claro en convertible y con buenos anteojos nada me preguntaron y entré sin problema.

El catorce de Febrero, mesa sin reservar en el mejor restaurante de Tulum… pero venimos llegando, no sabíamos que había que reservar… en un minuto… le parece esta mesa caballero. Sin ningún problema, otra vez. Dejando de lado lo Kitsch de la fechita (algo que se merece un escrito nuevo completo), lo irónico que por más feliz que estábamos ahí juntos, hubiéramos preferido estar con otra persona… con otras intenciones.

En Chichen Itza, nos cayó el frío… extrañamente frío para el área. Pero igual, genial para caminar porque los 35° del día anterior hubieran sido terribles.

Finalmente de vuelta al aeropuerto, creí que nos quedábamos si gasolina, así que entre siete kilómetros dentro de Cancún (eso fue todo lo que conocí, y fue suficiente). Regrese el carro, me lo recibió Arturo de vuelta “¿lo disfrutó hermanito?”

De ahí al aeropuerto adonde había una fila de por lo menos hora y media, pero al preguntarle a una de las muchachas de Mexicana sobre la fila, me pidió el tiquete… y regresó con los boarding passes, así me quité la fila en cinco minutos.

Finalmente más revistas en el Benito Juarez. Lo único malo del viaje fue que el asiento Cancún- DF no reclinaba.

Un verdadero éxito el viaje, con una persona muy especial (hay amistades que simplemente no se pueden explicar, sino que hay que entenderlas)… que me dio varios consejos valiosos para una situación bastante ridícula.

jueves, 8 de febrero de 2007

¡¡¡¡Armando Rafael!!! tu me has engañado con Adriana Margarita

La telenovela latinoamericana es un icono inconfundible a nivel mundial que nos debe de llenar de orgullo. Es uno de los productos de exportación del continente con más impacto cultural, y que muestra como verdaderamente vivimos aquí. No en vano “Los ricos también lloran” fue traducida a casi todos los idiomas y solo en Rusia fue vista por más de 100 millones de brillantes televidentes. Aun más, desde el punto de vista político, en el mundo bipolar de la guerra fría, las telenovleas mantenía cierta tensión en la lucha de clases que, aunque no lo puedo justificar con estudios serios, tiene que haber tenido cierto impacto en las revoluciones de la región.

En realidad, la razón por la que considero este tema relevante es porque a partir de aquí se dan ciertos fenómenos interesantes que vale la pena discutir. Entre ellos, cabe mencionar que aquella relación entre mensajes de texto y conversaciones de tu, estaba influenciada por esto. Ese “TU” venía directamente de Verónica Castro o Adela Noriega. Otro punto importante son esos nombres de pila compuestos, que siendo claramente mas aceptables que los anglicismos con mala ortografía, tienen un impacto muy dramático cuando se gritan (e.g. Alejandro Gabriel, Rolando Federico, Esteban Alonso… si se los imaginan en voz alta, muy alta… creo que mi punto queda muy claro) y se instauraron gracias a estas novelas. Además, estas series crea una gran cantidad de expectativas en muchas jóvenes que sin intención de desilusionarlas, son bastante remotas.

En estos días que estoy algo desocupado, y por alguna razón salgo de mi casa con traje entero o por lo menos un saco, no me dejo de sentir como protagonista de telenovela. En todas ellas los protagonistas nunca trabajan pero andan de terno impecable todo el día. Pero creo que el punto más relevantes es lo simple, irrelevante, predecible, imposible y por que no estúpido de las tramas. Como me decía una amiga hace un par de días, con solo verla por 10 minutos, ya nos podemos poner al día con lujo de detalles de una historia que tiene ocho meses de estarse tejiendo. Lo que todavía no me explico es como son tan pegajosas… como nos dejamos conquistar. Es algo horrible, llegar a casas donde todas las actividades se paralizan frente al TV para verlas.

Si algo podemos rescatar del genero es el drama. Que maravilla tanto drama, si pudiéramos recrearlo en la vida real, que entretenido sería. Y finalmente, claro… la telenovela es la base del KITSCH latinoamericano. Todo es KITSCH, desde el vestuario y el dialogo hasta el drama (especialmente el venezolano) y la trama. Por eso, tan solo por eso, les debemos agradecer a sus creadores.

P.S. Entre algunas de las telenovelas que tengo a mi haber están: Simplemente María, Alcanzar una Estrella (I y II) y Topacio. Yo lo acepto, y espero que ustedes también lo hagan… pero no tienen porque confesarlo.

domingo, 4 de febrero de 2007

Bouket con K de Kitsch

Propongo ante todo, nunca más lanzar un bouquet en una boda. No pretendo que esto se adapte inmediatamente sin un poco de reflexión, pero espero que en los próximos 20 minutos todos estemos de acuerdo de que esta costumbre es no solamente innecesaria, sino que además incomoda a muchos de los invitados. También le veo un cierto aire fetichista que realmente no comparto.

Ayer fui a una boda donde se dio tan nefasto acontecimiento. Realmente la boda no cambió, no pasó nada... esto está de sobra.

Debo decirles que tengo una larga historia en asistencia a bodas: promedio desde hace 5 años 8 bodas por año…así que por lo menos estamos hablando de 40. No en todas se lanza el bouquet, pero si en un alto porcentaje. El valor de entretenimiento de la actividad es bastante limitado. Puedo rescatar una boda reciente (donde además la pasé bastante bien, que no sucede con frecuencia) donde por situaciones extraordinarias el discutido evento tuvo un gran valor, i.e.: el bouquet lo atrapo una tía abuela de la novia viuda de más de 75 años. En otra boda donde estuve a punto de congelarme, los participantes (liga y bouquet) se emparejaron por un corto periodo en una relación bastante tormentosa.

Voy a argumentar cuatro razones por las cuales se de prohibir toda esta ocurrencia:

Empíricamente puedo garantizar que la promesa detrás del bouquet es falsa. Nunca he visto que a raíz de atrapar el bouquet, la implicada se case en los siguientes seis meses

A muchos nos incomoda que nos llamen por el micrófono para ser parte de tan obscura y falsa ceremonia

El poner la liga puede ser sumamente tráumate si el ramo lo toma una gordita, y la liga se queda pegada arriba de la pantorrilla porque esta no cede más. (Desgraciadamente esta situación haría el evento muy entretenido)

Finalmente porque es simplemente KITSCH, muy KITSCH. Si vamos a tirar el bouquet, porque no instauramos también el baile de billete o mejor aun soltamos un chancho encebado con un billete de $100 en el cuello.

Si ya se casaron y tiraron el bouquet, simplemente en su próxima boda no lo hagan de nuevo. Ya pasó, y todo ha salido bien. Si no se han casado, espero haberlos convencido, sino es así, por favor revisen el siguiente website:

www.throwingthebouquetisreallykitsch.com

Desgraciadamente, creo que este escrito va a tener un efecto limitado. Solo pensar en el bouquet y la liga me causa ansiedad durante toda la boda, cuestionandome si van a tirarlo o no… si me van a llamar por el micrófono. Sin embargo, por lo menos tengo la gran esperanza en que en el próximo matrimonio no me llamen para participar e insistan e insistan… tan solo eso me haría feliz.

P.S. Este escrito esta inspirado en hechos de la vida real... y parte de una muy buena sugerencia, gracias.

viernes, 2 de febrero de 2007

Inventario de activos no fijos...

Me monté en el carro ha hacer un inventario. Dos apariciones separadas por no más de veinte minutos me dejaron al descubierto. ¡Que molestia! Ahí, en un recuento me di cuenta de que tengo una suerte impresionante. El inventario tenía a su haber una cantidad, no muy grande es cierto, pero si interesantísima de personas increíbles.

No todos tienen esta dicha. Pero yo si. Hoy no es mi mejor día… que lástima. Pero en fin, a esta edad ya no estamos para dramas. Este es un gran momento para mí dentro de un mal día. Yo he tenido el lujo de estar con mujeres excepcionales en todos sus sentidos (y esto no es un comercial para adular a alguna que podrían llegar a leer esto). Que me han marcado. Que me han ayudado a que cada nueva relación sea mejor. Al final del día, que me han entretenido (y ya saben lo que esto significa para mi)

Esto es lo que hoy les deseo, quiero que estén con parejas excepcionales. Quiero que cuando hablemos me entiendan, quiero que los entretengan.

P.S. Si alguna cree que esto se debe de tomar personal, tómenselo. Si alguien piensa que con este escrito rayo en lo kitsch, adelante mátenme… la verdad morirme hasta mañana no esta nada mal. Perdonen la tristeza, pero de cuando empecé a escribir a ahora (un par de horas), la vida me ha cambiado… hoy es un buen día. Y gracias, muchas gracias… el café me salvo.

Bring your own cushion!!!!

Bring your own cushion!!!! Esta frase en la invitación delataba la actividad. Las expectativas eran altas. El maestro estaba aquí. Tenía una agenda cuasi presidencial, y ese día teníamos la gran suerte (me imagino) de él que estaba aquí.

Hace ya un par de años, en mi papel de concejero arquitectónico, accedí con placer a asistir a una congregación de un grupo, cuyo nombre olvidé en cuanto pagué el peaje de mil colones para ver al maestro. Nuestra misión era entender la necesidad arquitectónica de la congregación compartiendo una sesión con el maestro. A partir de esto se debía de entender cuales eran las necesidades para construir el centro de meditación y silencio Pacha Mama…

De cojín en mano entramos los tres. Tras un unas cortinas muy ad hoc se paseaban las tentaciones del maestro, o de cualquiera por lo que vale el comentario. Todos esperaban ansiosos en la terraza, eran al menos 40… más nosotros tres. Todos obedecieron y llevaron su cojín. Los tres nos separamos para acomodarnos entre la multitud. Yo hubiera preferido sentarme con mi entourage, pero se diluyó rápidamente, no fue hasta después, sobre un ravioli que entendí que ellas corrieron porque si nos sentábamos juntos la risa hubiera matado el silencio. Todos cantaban en lenguas (Bueno, era portugués la verdad)… yo canté también, no quería parecer como si no perteneciera aunque mi kakis y camisa de lino me delataban. La única estrofa que recuerdo, es “Trabahiare, trabahiare con amor”.

De blanca túnica, barba escasa, mechas largas que no inspirarían un comercial de Pantene, y unos ojitos pispiretos de satirito viajado, salió el maestro… o master como nos referiremos a el de aquí en adelante. Se sienta en alto, bueno en una silla… yo estaba en un cojín en el piso. Su primera frase fue “Silence”… tres minutos y quinces segundos después más sabiduría de boca “Silence is Silence”. Desgraciadamente no recuerdo mucho más de lo que nos compartió tan iluminada figura, más que alguna pregunta al final de un fiel seguidor…

Seguidor – Master, if I am in silence what is my mind?
cinco minutos después.

Master – When you are is silence, you are in silence!

Al final nos dejaron ir, entre más cantos y alabanzas… y claro un rato de silencio.

Claramente no hay manera en este mundo de que yo pueda inventar algo así. Esto está más allá de lo que yo me puedo imaginar. Hay testigos. Desde aquel día, segun entiendo el maestro a vuelto varias veces.

Esta experiencia me abrió los ojos, y entre otras cosas aprendí lo siguiente:

· No importa lo que nosotros creamos o pensemos, siempre hay alguien significativamente más perdido, enredado y aturdido.
· Si nos vestimos de blanco nos vemos más puros… sin importar la miradita degenerada
· La gente tiene una habilidad extraordinaria para creer lo que sea
· No tengo idea de cuales son tus expectativas
· Hablar con pausas de más de cinco minutos entre frases crea gran ansiedad
· Ser guía espiritual tiene gran potencial lucrativo
· Silence is Silence




jueves, 1 de febrero de 2007

De hoy en 5 años...

Parece que las flores han servido. No se como, pero tienen un efecto difícil de puntualizar. Ayer hice inventario, y me quiero disculpar. Hay ciertas cosas aquí escritas que están un poco densas. En todo caso, puede ser porque hace un par de días, antes de las flores, me sentía así… denso. Pero en fin, me propongo reducir la densidad. Y reenfocarme en lo más trivial.

Esta mañana fui a una entrevista de mentiritas. Entre preguntas y concejos, me hicieron esa mísera pregunta ¿Adónde se ve usted en 5 años? Que mal gusto. Porque no, ¿Adonde está el Sasquash? o ¿Según sus estudios, quién mató a Kennedy? No en serio, es una pregunta horrible. Me quitan el aire en un mes. Mi vida depende de unos chinitos en china. La verdad, en 45 días no se adonde voy a estar. Mucho menos adonde me veo como persona, cuales son mis realizaciones, etc. La respuesta "millonario en la playa mientras usted trabaja", no tiene muy buena recepción.

Entonces miento. Si, les digo que en un trabajo estable con una posición de liderazgo, yada yada yada. La mentira, no me preocupa en lo más mínimo, lo que me causa cierta preocupación es mi ambigüedad, no tener idea y la posibilidad de que el resto del mundo si sepa. Bueno, la verdad yo se que no es así… pero igual, creo que me doy a entender. Aun peor, no me interesa adonde voy a estar dentro de 5 años.

¿Que es esta obsesividad con los 5 años?

miércoles, 31 de enero de 2007

Cartas nunca enviadas...

En alguna conversación acordamos escribir una carta para demostrar que cierta relación debia terminar inmediatamente. Como en cualquier buena novela había que meter un poco de drama y traición, así que lo hicimos. La carta nunca se envió como otros cientos de cartas relegadas a 01010101010101010 en el fondo de un disco duro. En cuanto a la conjugación, bueno el evento acontece en uno de esos países en que se hablan de "tu". A continuación les presento una que carta que nunca se envió:

Estimado Victor Felipe,

Te escribo con todo el cariño que no te tengo y el respeto que no te guardo. Te escribo porque sería un lujo no escribirte. Te escribo porque me han dicho, que has dicho, que he dicho… no importa ya. Entre todo lo dicho, me hiciste pasar un mal rato.

En estás líneas estás leyendo mi perdón, mi perdón porque aquí me olvido de ti. Son más de dos años de los que me olvido, y son buenos recuerdos de los que me olvido. Y dos años más después, donde otro sentimiento imperó… que también, al olvido.

No entiendo que te motivó, y tampoco creo que sea relevante. No creo que esto te haga una mala persona. Tampoco creo que esto te haga un mal amigo; pero hoy es mi preferencia que seas amigo de otros. Desgraciadamente no me permito desplantes, y como me conoces, sabes que puedes contar conmigo, pero espero que no lo hagas.

Yo te perdono si, pero si me importara: lo que me preocuparía sería ¿si tu te podrás perdonar a ti mismo?. Espero que si! También te daría un consejo… pero estoy segura que ya otros te lo han dado. Y ahora lo que me da más lástima es no tener nada bueno que decir, así que me despido de la manera más cordial y ni siquiera me llevo un resentimiento.


Un caluroso abrazo,




Maria Cristina Moscoso


P.S. Si todo sale bien, esto será lo último que leerás de mi en mucho tiempo. Ahórrate el acuso de recibo…


Los nombres, claro está, no son reales... La última frase me la robé.

lunes, 29 de enero de 2007

La traición de Hypnos...

Es muy temprano para levantarme. El sueño me está traicionando, pero estoy siendo fiel a mis creencias lo cual me hace sentir muy bien. Alguien más dentro de mi casa también me traicionó, y creo que fue Esteban otra vez. Ya es suficiente, a veces lo quiero matar. Primero lo de ego, y ahora esto. Pero al final las decisiones importante siempre salen de el. Me imagino que están pensando que Pollo es mi Alter Ego, pero yo no estoy tan seguro.

Es una lástima que un mes sea tanto tiempo, y tres sean tan poco. Tengo la desgracia/suerte de a que mi mundo inventado no se entra por invitación. La semana pasada tome una de las decisiones más importantes en mucho tiempo. No tomó mucho convencerme, retomar el pasado cuando uno tiene dudas sobre el futuro nos puede abrir gran cantidad de ventanas. Cuatro años si es mucho tiempo, talvez no en el geodésico, pero si en una década. Hay días en que necesito que me calen las cosas importantes.

Alguna de las frases más enigmáticas de Sabina que me ha confundido desde mediados de los 90´s es:

“Hasta los huesos, solo calan los besos que no has dado”

Me gusta la cantidad de interpretaciones para la que se presta, pero lo que más me gusta es la implicación inversa, i.e.: que los el resto de los besos no calan hasta los huesos… Grave no? No quiero desconstruirla, es muy temprano. Pero yo ya no mando flores. Yo ya no llevo agenda. Yo ya no beso por besar. Yo no me quiero acostar, lo que quiero es despertarme. Yo lo que quiero es desayunar tranquilo.

Con la intención de aclarar lo que está aquí, voy a plantear lo siguiente. La línea del final yo no la puedo ver claramente, y eso me hace feliz. Lo que quiero decir, es que adonde las cosas se acaban para muchos, para mi apenas empiezan. Esto me ha traído su cuota de problemas, pero en el otro lado su cuota de sorpresas. Tal y como lo he manifestado anteriormente, yo no voy a ver una línea detrás de mis presunciones.

Yo lo que quiero es que me entretengan!