lunes, 19 de febrero de 2007

Paséle Guapetón... y así pasé por Migración

Paséle Guapetón, y así entre al aeropuerto Benito Juarez del D.F, recibido por la oficial de migración.

En estos días que me encuentro de viaje, voy a tratar de hace una reseña de algunas anécdotas.

Claramente no dormí, solo de pensar que no me iba a despertar. Al final me decidí despertar 20 minutos antes de mi cita con el despertador, solo para que el taxi se atrasara. Ahorita me estoy cayendo de sueño.

Malditas revistas, ya llevo como $30 en revistas… es un verdadero vicio. Y apenas estoy en el Aeropuerto del DF, y por ahí dejé una WallPaper* que me dejó tentado. Como dato curioso, en todo el aeropuerto de Panamá no se puede comprar una sola revista… si 35 gates, cuanto anteojo y chunche hay… menos revistas!!!!

Después de esperar como 45 minutos en el counter más ineficiente que tiene Hertz en todo el mundo, llego Arturo con un PT Cruiser Convertible blanco… “no, no… pues llevatelo, si, si, no ve que esa es nueva y yo solo le doy números, ellas no se dan cuenta de nada”. Así que salí en convertible del aeropuerto de Cancún

Al llegar al Club Med, claro en convertible y con buenos anteojos nada me preguntaron y entré sin problema.

El catorce de Febrero, mesa sin reservar en el mejor restaurante de Tulum… pero venimos llegando, no sabíamos que había que reservar… en un minuto… le parece esta mesa caballero. Sin ningún problema, otra vez. Dejando de lado lo Kitsch de la fechita (algo que se merece un escrito nuevo completo), lo irónico que por más feliz que estábamos ahí juntos, hubiéramos preferido estar con otra persona… con otras intenciones.

En Chichen Itza, nos cayó el frío… extrañamente frío para el área. Pero igual, genial para caminar porque los 35° del día anterior hubieran sido terribles.

Finalmente de vuelta al aeropuerto, creí que nos quedábamos si gasolina, así que entre siete kilómetros dentro de Cancún (eso fue todo lo que conocí, y fue suficiente). Regrese el carro, me lo recibió Arturo de vuelta “¿lo disfrutó hermanito?”

De ahí al aeropuerto adonde había una fila de por lo menos hora y media, pero al preguntarle a una de las muchachas de Mexicana sobre la fila, me pidió el tiquete… y regresó con los boarding passes, así me quité la fila en cinco minutos.

Finalmente más revistas en el Benito Juarez. Lo único malo del viaje fue que el asiento Cancún- DF no reclinaba.

Un verdadero éxito el viaje, con una persona muy especial (hay amistades que simplemente no se pueden explicar, sino que hay que entenderlas)… que me dio varios consejos valiosos para una situación bastante ridícula.

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