Hoy en día se vería terriblemente perverso que un príncipe bese a una plebeya dormida en una caja de cristal. Más aun, si lo ponemos en el contexto de que esta plebeya estaba realmente bajo el efecto de algún barbitúrico de efecto muy prolongado. Entonces, ¿porque nos siguen contando estos cuentos?
El punto que quiero hacer, es que lo que tradicionalmente hemos visto como normal, se puede enmarcar siempre en un contexto bastante "twisted". Partiendo de aquí, me atrevo a concluir que las expectativas que tenemos de nosotros mismos, así como socialmente tienen un componente de la bella durmiente que en la mayoría de los casos obviamos; sin darnos cuenta que estas expectativas consipiran contra nuestra integridad. Como integridad no me refiero en su plano moral, sino en en el mental.
Para hacer de un cuento un ejemplo, solo quiero que pensemos cuantos no príncipes besaron a Blanca Nieves antes de que se despertara... espero que me esté empezando a dar a entender. ¿Son estas expectativas reales?, y más aun ¿sanas? La verdad no. ¿Porque tenemos expectativas?, y ¿en que momento estas expectativas se convierten en ilusiones? El dilema con el que me estoy encontrando, es que el componente "twisted" arriba descrito me impide (y aclaro, no siempre) de disfrutar lo que esta pasando en el momento, porque hasta cierto punto las expectativas me ciegan porque tienen un costo muy alto (los miles de besos de los no príncipes mientras esta durmiendo, que ni los disfruto)
Esto no quiere decir que no tenga expectativas propias, sino todo lo contrario. Tengo hartas expectativas, solo que les estoy cortando el componente de ilusión, que en nuestro imaginario tiene más que ver con la fantasía cotidiana. Por otro lado, todo esto puede ser una ilusión, y es posible que yo no pueda cumplir con estas expectativas...
De esta manera, con una gran ilusión de que disfruten estos párrafos los dejo por un rato.
"Frustration is the gap between expectations and reality"
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario